Apunta durante una semana lo que repites
Anota cada tarea que vuelve a aparecer.
Anota cuánto tardas cada vez
Mide el tiempo real, no el que te gustaría tardar.
Multiplica por las veces al mes
Convierte minutos sueltos en horas visibles.
Marca lo que tiene reglas claras
Ahí suele estar el mejor primer candidato.
Empieza por la tarea que más horas suma
Prueba un cambio pequeño y comprueba el resultado.